La transnacional Monsanto desarrolló por lo menos tres «especies» de maíz transgénico, modificando genéticamente el cereal nuestroamericano, con la adición de ADN de la bacteria Bacillus thuringiensis . La finalidad de esta modificación era conferirle al maíz la capacidad de producir toxinas que mataran las larvas de varios escarabajos que se alimentan de sus raíces. Dicho maíz se está comercializando en todo el planeta desde 1996. Movimientos ecologistas, colectivos a favor de las semillas autóctonas y opuestos a los transgénicos, así como muchos científicos y científicas, vienen advirtiendo sobre los graves errores implícitos en el desarrollo y despliegue en el campo de especies transgénicas. Estas críticas, además de centrarse en el probable impacto de la toxina insecticida en la salud de las y los consumidores, se enfocaron principalmente en señalar la capacidad que tienen los seres vivos de adaptarse a su medio y superar condiciones adversas. En el caso de la apl...