viernes, 7 de enero de 2011

«No es la naturaleza, es el ser humano»

No es la naturaleza, es el ser humano.

En vista de los últimos acontecimientos de estos tiempos, donde se han presentado diferentes fenómenos naturales, y específicamente las abundantes lluvias en nuestro territorio, se debe hacer una reflexión, ejecución de fondo y no sólo de forma. Por tanto, la principal conclusión es que todavía el ser humano hasta que no ve muerte, no es precavido, hasta que no ve sangre, no abre los ojos a una realidad presente no solo en nuestra bella República Bolivariana de Venezuela sino en el mundo.

Recordemos algunos de esos cambios naturales:

Huracán Katrina: Según los expertos, debido al calentamiento del océano, los huracanes castigarán cada vez más distintas áreas del planeta, especialmente la zona del Caribe y el Atlántico. El poderoso huracán Katrina dejó inundada y destruida a la ciudad de Nueva Orleáns. Aunque las cifras oficiales hablan de 2.000 muertos, se estima que fueron muchos más. Casi medio millón de habitantes resultaron afectados por este huracán en el año 2005.

En Europa hay un gran número de incendios que tienen sus causas en las altas temperaturas en los meses de verano y otros provocados por sus habitantes. Se han visto afectados países del sureste de Europa, entre otros Grecia, la zona de los balcanes, Hungría, Rumanía e Italia y últimamente España. Miles de hectáreas son arrasadas por el fuego todos los años.

El 12 de enero de 2010, a las 16:53:09 (hora local) se registró en Haití un terremoto de magnitud 7,0 grados Richter. Las consecuencias del sismo se estiman en más de 140.000 víctimas fatales, la destrucción de aproximadamente el 20% de las edificaciones de Puerto Príncipe, y movimientos masivos de población. Diversas fuentes informan que se trata del mayor sismo en la isla en los últimos doscientos años.

La naturaleza tiene, y siempre buscará, su cauce. El ser humano debe buscar el equilibrio con el medio ambiente. Esto se logra en un sistema alternativo, humanista, basado en principios sostenibles, no consumista ni explotador, que llevan a la miseria. Donde los dos tengan el mismo «derecho» de existir y de convivir dentro de nuestro planeta Tierra.

Asimismo, la educación y la cultura poseen la responsabilidad sobre este cambio y transformación, siendo el socialismo la vía a ese equilibrio. La naturaleza es sabia, no hay que obviarla. Ella actúa en forma y fondo. Queda de nuestra parte apoyar y a su vez defender la biodiversidad. Recordemos que sólo hay un planeta Tierra. El ser humano debe volver a sus orígenes y convivir con ella, no destruirla y «montársele» encima dentro de su submundo egoísta de autodestrucción.

Soed Rossell Fonseca.

«Destello»